27 años de la Reserva Natural del Bosque Mbaracayú

El 27 de junio se conmemoran 27 años desde la firma del convenio que dio origen a la Reserva Natural del Bosque Mbaracayú en 1991 que posteriormente fue aprobado y ratificado por Ley No 112 de 1991.

En la región que originalmente abarcaba el Bosque Atlántico del Alto Paraná se ha perdido alrededor del 93% de los bosques en los últimos 70 años. La Reserva Mbaracayú, compuesta por 64.405,7 has, es el último bloque de un tamaño importante que permanece inalterado en la región. Esta extensión de bosque equivale más o menos a seis veces el tamaño de la ciudad de Asunción.

 

Conservación de la biodiversidad y desarrollo positivo en el territorio 

“Uno de los problemas de la desaparición de los bosques es que lo que hoy queda está muy disperso, pequeños remanentes que no están unidos, y esto desde el punto de vista de la biodiversidad, de la conexión del territorio que necesita la fauna y la flora, es muy poco conveniente. Tener bloques muy grandes que además se conecten con otros bloques es lo que permite un mayor cuidado de la biodiversidad, y por eso es tan importante Mbaracayú”, explicó Yan Speranza, director ejecutivo de la Fundación Moisés Bertoni. 

Cuando se crea la reserva el objetivo central era proteger su conservación a perpetuidad y evitar que convierta en otro tipo de territorio con otros usos. A partir de ello, rápidamente la Fundación fue de asumiendo que esa conservación no podía ser un fin en sí mismo desconectada de los elementos del desarrollo sostenible, para la cual los tres elementos: valor ambiental, valor económico y valor social, forman la ecuación ideal.  En este sentido, Speranza explicó: “el elemento ambiental normalmente es dejado de lado; casi todos estamos de acuerdo con la importancia del crecimiento económico, con la importancia de la mejora de calidad de vida, pero muchas veces no nos damos cuenta de que también la ecuación ambiental va más allá de solamente dejar un poquito de bosque y nada más. Hay una interacción muy importante entre estos elementos”.

En términos socioeconómicos, el trabajo de la Fundación se extiende más allá de los límites de la Reserva, vinculándose con los habitantes del área de influencia de manera a proponer un modelo de desarrollo integral e inclusivo en todo el territorio.

 

Desarrollo sostenible como medio y como fin

Yan Speranza explicó que para la Fundación Moisés Bertoni el desarrollo sostenible es concebido como fin en sí mismo, pero a la vez como el medio para alcanzar dicho fin: “naturalmente el propio objetivo de conservación lleva a trabajar el elemento de desarrollo sostenible, entonces se convierte en un medio y un fin al mismo tiempo. Es un medio para conservar el área protegida, pero también es un fin en sí mismo porque en ese paradigma creemos”, señaló y agregó: “el desarrollo sostenible es un medio para cumplir el objetivo de conservación, en definitiva; porque al final, ¿quiénes son los enemigos de la reserva como bloque? Pues sus enemigos son la pobreza, la falta de oportunidades, el poco desarrollo institucional, la ausencia del Estado. Y la pobreza se combate creando riqueza, la falta de institucionalidad se combate fortaleciendo los gobiernos locales y la ausencia del Estado trayendo al gobierno central para trabajar juntos. En esa línea estamos trabajando“, puntualizó.

 

La primera reserva natural privada en Paraguay

Mbaracayú fue la primera reserva privada del Paraguay, una iniciativa de la FMB, que logró articular una serie de organizaciones para trabajar en conjunto y lograr la creación por ley de la primera reserva privada con el compromiso de mantenerla a perpetuidad.

La base legal para la protección de la Reserva Mbaracayú está dada por el Convenio Internacional: “Convenio para Establecer y Conservar la Reserva Natural del Bosque del Mbaracayú y la Cuenca que lo rodea”, que fue firmado por el Gobierno del Paraguay, por el representante ante el Paraguay de las Naciones Unidas; The Nature Conservancy, y la FMB. Este convenio protege además de la reserva una zona de uso múltiple dentro de la cuenca hidrográfica que la rodea: la Cuenca Alta del Río Jejuí, que abarca un área cercana a 300 mil hectáreas. Dentro de este territorio se encuentran asentados unos 16 mil pobladores.