El Agua, la fuerza vital de nuestro planeta

El agua es uno de los elementos más importantes para la vida del ser humano, de las plantas, los animales y en general de todos los seres vivos de nuestro planeta. Por dar un ejemplo de su importancia para el hombre, casi tres cuartas partes de nuestro cuerpo está constituido por agua; encontramos agua en la sangre, en la saliva, en el interior de las células, entre cada uno de nuestros órganos, en nuestros tejidos e incluso, en los huesos. Es fundamental en todos los  procesos del cuerpo humano, y si dejáramos de tomarla moriríamos en pocos días.

El agua también está presente en todas las actividades humanas: se utiliza para la alimentación, la higiene, el riego de parques, plazas, jardines, para la producción de los diferentes tipos de alimentos, y para fines industriales.

El agua cumple un rol fundamental en el funcionamiento de nuestro planeta debido a que:

  • Regula el clima de la Tierra conservando temperaturas adecuadas.
  • Su fuerza genera energía.
  • El agua de lluvia limpia la atmósfera de contaminantes.
  • En pueblos y ciudades el agua se lleva los desechos de las casas e industrias.

Todo esto hace que el agua sea un elemento insustituible y de enorme valor que debemos cuidar.

 

AGUA DULCE

Cerca del 97,5% del total de agua existente en el planeta es agua salada, mientras que solo el 2,5% restante está constituida por agua dulce, la que es considerada un recurso finito, vital para el ser humano y esencial para el desarrollo social y económico de nuestras sociedades. A pesar de esta evidente importancia evidente para la vida del hombre, recién en las últimas décadas se empezó a tomar conciencia pública de su escasez y del potencial riesgo que representa la disminución global de las fuentes de agua dulce.

Del porcentaje total de agua dulce casi el 79% se encuentra en forma de hielo permanente en los hielos polares, glaciares y continentales, por lo tanto no está disponible para su uso. Del agua dulce en estado líquido, el 20% se encuentra en acuíferos de difícil acceso por el nivel de profundidad en el que se hallan (superando en algunos casos los 2.000 metros bajo el nivel del mar). Sólo el 1% restante es agua dulce superficial de fácil acceso, representando esto sólo el 0,025% del agua del planeta.

 

La renovación de las fuentes de agua dulce depende del proceso de evaporación y precipitación, gran parte de la evaporación global depende de los océanos (80%) y solo el 20% de las precipitaciones totales terminan en las zonas terrestres, alimentando de esta manera a los cuerpos de aguas superficiales (lagos, ríos, y arroyos) y aguas subterráneas poco profundas, donde la renovación se da por infiltración1. El volumen global de agua no ha cambiado sustancialmente en los últimos 30 mil años, pero estos recursos no son inagotables, ya que el aumento de la población humana y sus actividades principalmente han ocasionado un fuerte deterioro de la calidad.

 

PÉRDIDA DE LA CALIDAD Y EL ACCESO AL AGUA POTABLE: SUS CAUSAS

La presión de las actividades humanas a escala global está deteriorando la capacidad de los ecosistemas acuáticos para cumplir con sus funciones esenciales, lo que perjudica la calidad de vida y el desarrollo social (según datos del Global International Waters Assessment / GIWA). Esas intervenciones humanas se dan fundamentalmente a través del sobreuso del recurso, la contaminación, la sobrepesca, la modificación de los hábitats acuáticos y como quinto factor: el cambio climático (que exacerba a los cuatro anteriores). Datos de la misma organización advierten que para el 2020 enfrentamos una crisis de proporciones globales en cuanto a la accesibilidad al agua potable.

A inicios de este siglo, el crecimiento exponencial de la industria, con sus correspondientes vertidos industriales, el aumento en superficie y tecnificación de la producción agropecuaria, basada en el uso de fertilizantes, defensivos y otros productos químicos, así como el aumento y la concentración en urbes de la población global (a más de 6.000 millones de personas), han generado una enorme cantidad de sustancias contaminantes, que afectan los cuerpos de agua. Debido a dicha contaminación los cuerpos de agua superficiales pierden progresivamente su capacidad natural para sostener sus funciones y su biodiversidad original.

 

CÓMO MEDIR Y MONITOREAR LA CALIDAD DEL AGUA: NUEVAS OPORTUNIDADES

Tradicionalmente, para medir la calidad de las agua se ha establecido como instrumento estandarizado y fiable los análisis fisicoquímicos, ya que son los más precisos en valor absoluto, pero que, sin embargo, proporcionan información parcial y puntual del lugar de muestreo (es como tener una foto de un momento dado).

A nivel internacional, se han buscado otros instrumentos a fin de mejorar los monitoreos sistemáticos de la calidad del agua, pero que  mantengan un aceptable nivel precisión, proporcionando además una visión más integrada y extendida en el tiempo (es decir, refleja las condiciones existentes tiempo atrás del muestreo).

 

Para este efecto se han identificado distintos indicadores biológicos, a partir de cuyo estudio puede desarrollarse Sistemas de Evaluación de la calidad de agua. Entre algunos elementos de calidad comúnmente utilizados combinados o de manera individual se encuentra: la ictiofauna (peces), el fitoplancton (algas microscópicas suspendidas en las aguas), la fauna bentónica de invertebrados (insectos acuáticos), el fitobentos (organismos vegetales que viven en el sustrato de los cuerpos de agua: ríos arroyos) y los macrófitos (plantas acuáticas visibles a simple vista)2.

La Fundación ha iniciado desde el año 2009 una línea de estudio orientada a buscar elementos biológicos que nos permitan desarrollar en el tiempo un Sistema de Evaluación de la calidad del agua superficial y/o subterránea en la Cuenca Alta del Río Jejuí Guasu, zona de influencia de la Reserva Natural del Bosque Mbaracayú.

En una primera etapa, con apoyo del Centro para el Desarrollo de la Investigación Científica (CEDIC), se buscó sentar las bases del uso del fitoplancton para determinar la calidad de aguas superficiales (nacientes y cursos de agua) y subterráneas (utilizadas en pozos artesianos y comunes en comunidades campesinas e indígenas). Los resultados son aún preliminares, pero promisorios. Esta etapa ayudó a  desarrollar y probar metodologías, a contar con una serie de datos iniciales. Se facilitó la adquisición de insumos laboratoriales y de campo, y la capacitación de recursos humanos en ambos aspectos (toma de muestras a campo y procesamiento de muestras).

Actualmente, se busca analizar la efectividad y factibilidad del uso de los macroinvertebrados acuáticos como parte de  las herramientas para monitorear la calidad de las aguas superficiales a través del proyecto “Macroinvertebrados Acuáticos como Bioindicadores de Calidad del Agua en el Área de la Reserva de Biosfera de Mbaracayú”, proyecto ejecutado por la Fundación Moisés Bertoni (FMB), con fines estrictamente científicos, y financiado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología – CONACYT y fondos propios de la FMB.

El trabajo de investigación mencionado, está siendo realizado con el objetivo de contribuir al conocimiento de marcoinvertebrados acuáticos como bioindicadores de la calidad de ecosistemas acuáticos en el área de la Reserva de Biosfera del Bosque Mbaracayú (RBBM), incorporando  más de 20 puntos de muestreos en cursos de agua lóticas (aguas en movimiento como ríos y arroyos) y lénticas (aguas quietas como lagunas y embalsados) dentro de la Reserva Natural del Bosque Mbaracayú; y en cursos de agua en la zona de amortiguamiento de dicha Reserva.

Se espera que la contribución técnica y científica al grupo de los invertebrados sea sustancial, para el área protegida, la región y el país, y que a futuro, si los resultados preliminares son prometedores, se pueda utilizar esta herramienta para monitorear calidad de agua en los cursos prioritarios de la cuenca, tanto en unidades de muestreo dentro de la reserva, como fuera de ella.

 

Referencias

“Informe GEO América Latina y el Caribe” Perspectiva del Medio Ambiente 2003, Programa de Naciones Unidas  para el Medio Ambiente (PNUMA), Costa Rica, octubre 2003.

Las definiciones presentadas para cada uno no son técnicas, sólo buscan explicar básicamente los términos.

 

Fuentes: